SOBERANÍA Y RESPETO: EXPULSARON DEL PAÍS A UN ACTIVISTA BRASILERO QUE INSULTÓ AL PRESIDENTE Y LE PROHIBIERON LA ENTRADA POR CINCO AÑOS.-
El Gobierno nacional canceló la residencia permanente y prohibió el ingreso por cinco años a José Rogério Tomaz Jr., quien pretendía radicarse sin arraigo real mientras denigraba públicamente a los argentinos y a sus instituciones.
La hospitalidad y la generosidad migratoria de la República Argentina tienen un límite inquebrantable: la dignidad nacional. El Gobierno nacional, a través de la Dirección Nacional de Migraciones, oficializó la cancelación de la residencia permanente y la prohibición de ingreso por cinco años al ciudadano brasileño José Rogério Carvalho Tomaz Junior. El activista ultraizquierdista, estrechamente vinculado al Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, pretendía reingresar al territorio nacional a pesar de haber manifestado un profundo desprecio hacia el país que le abrió las puertas.
Tomaz Jr., quien obtuvo un beneficio migratorio durante la gestión de Alberto Fernández en 2022, protagonizó en reiteradas ocasiones agresiones desmedidas. Además de calificar en redes sociales al presidente Javier Milei de «psicópata degenerado» y asegurar que los argentinos eligieron a «un loco», el activista cruzó un límite intolerable para cualquier nación soberana: ante las respuestas de usuarios locales en las redes, llegó a denigrar el suelo que lo albergaba afirmando de forma tajante: “Tu país es una mierda”. [1]
El fin de los privilegios sin arraigo
El polémico militante extranjero pretendía ingresar este lunes por el Aeroparque Jorge Newbery bajo el pretexto de realizar entrevistas para la publicación de un libro. Sin embargo, las autoridades le notificaron el rechazo inmediato en frontera y le retiraron el Documento Nacional de Identidad argentino.
Más allá del evidente desprecio expresado hacia los ciudadanos argentinos, la auditoría de la Dirección Nacional de Migraciones demostró que Tomaz Jr. utilizaba los beneficios del país de manera puramente instrumental. Según la disposición oficial, el brasileño permaneció apenas 153 días en suelo argentino en los últimos cuatro años. Sumado a esto, las inspecciones constataron que no residía en el domicilio que declaró, carecía por completo de actividad laboral verificable en el país, no cursaba estudios y no acreditaba ningún tipo de vínculo familiar ni condición de arraigo legítimo.
La medida de expulsión deja en claro una postura firme: la libertad de expresión no ampara el derecho a insultar a la nación que te hospeda. Ningún ciudadano extranjero puede gozar de los derechos y la protección de las leyes argentinas mientras ataca abiertamente su convivencia social, sus instituciones y a sus propios habitantes. Quien no sea capaz de respetar el hogar ajeno, perderá el derecho de habitar en él.
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